LO QUE DICE EL TEXTO (Hc 2,1-15)
1Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos con un mismo objetivo. 2De repente vino del cielo un ruido como una impetuosa ráfaga de viento, que llenó toda la casa en la que se encontraban. 3Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; 4se llenaron todos de Espíritu Santo y se pusieron a hablar en diversas lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.
5Residían en Jerusalén hombres piadosos, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. 6Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. 7Estupefactos y admirados decían: «¿Es que no son galileos todos estos que están hablando? 8Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa: 9Partos, medos y elamitas; los que habitamos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, 10Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene; los romanos residentes aquí, 11tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios? 12Todos estaban estupefactos y perplejos y se decían unos a otros: «¿Qué significa esto?» 13Otros, en cambio, decían riéndose: «¡Están llenos de mosto!»
14Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó la voz y les dijo: «Judíos y todos los que vivís en Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras: 15Éstos no están borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día…
LO QUE ME DICE EL TEXTO
2.1. La Fiesta. La palabra “Pentecostés” quiere decir algo así como “el día cincuenta”. En un comienzo se trataba de la fiesta judía conocida como “la celebración de las siete semanas” que seguían a la gran Fiesta de la Pascua como lo dice el libro del éxodo 23,16:
16También guardarás la fiesta de la Siega, de las primicias de tus trabajos, de lo que hayas sembrado en el campo; y la fiesta de la Recolección al término del año, al recoger del campo los frutos de tu trabajo.
Con el paso del tiempo la fiesta fue adquiriendo un significado mayor ya que dejó de ser solamente una fiesta agrícola y se fue convirtiendo en una importante celebración histórica en donde se conmemoraba el fruto supremo de la Pascua: El regalo de la alianza en el Sinaí. Por eso el pueblo de Israel la fue transformando en una de las tres grandes fiestas de su calendario de celebraciones anuales en donde se debía peregrinar a Jerusalén y no hacer “ningún tipo de trabajo servil” (Cf, Lv 23,18-21).
Entre el final del capítulo 19 y a lo largo del 20 del libro del Éxodo se nos narra lo que sucedió en el Sinaí cuando YHWH hizo la alianza con el pueblo al haberlos sacado de la esclavitud de Egipto. Este suceso maravilloso y fundante en la vida del pueblo de Israel es descrito como un temblor en el monte que estaba acompañado de truenos, fuego y humo.
Digamos para terminar que cada año, en la fiesta de Pentecostés Dios renovaba su alianza con el pueblo pero así mismo con los judíos de nacimiento, los judíos del extranjero y también con los simpatizantes judíos que adherían a la vida religiosa del pueblo de Israel que peregrinaban a la ciudad santa.
Para san Lucas lo que nos describe en el relato del Pentecostés sucedido en Jerusalén no es un hecho histórico o religioso simplemente, ¡no! Por sobre todo, es el cumplimiento definitivo de la promesa de la Alianza entre Dios y los suyos que ahora se hará extensivo, gracias a la presencia del Resucitado, para todo hombre y mujer que se abra a la acción poderosa de su santo Espíritu.
2.2. Premisa. En el versículo 1 se nos dice que la experiencia de Pentecostés supone una vivencia de comunidad (‘Estaban reunidos’…), es decir, que tú no puedes esperar tener una seria relación con la persona del Espíritu Santo, aislado de la vida eclesial y del “estar con” los hermanos en una experiencia comunitaria.
Sobre esta idea quiero que veas lo que dice este biblista:
“Para Hechos de los Apóstoles la iglesia tiene una dimensión profunda, la cual no se agota en su crecimiento externo, hecho por sí mismo muy importante. Esa dimensión profunda brota cuando se toma conciencia del autor de esta obra: Dios, quien guía y dirige la Iglesia de manera constante; ella emerge en la escena de Pentecostés, cuando es dado el Espíritu Santo, a la comunidad de los discípulos; y resplandece al final en Hc 20, 28, cuando en la muerte en cruz de Jesús el Cristo, estaba ya en obra la voluntad de Dios, para misionar a todos los pueblos con los discípulos fascinados por el Reinado y dar consistencia a la Iglesia de todos”.
Esto lo digo porque me he encontrado a mucha gente que dice que vive su vida de fe como católico a “su manera”, es decir, sin ir a eucaristía, sin tener vida sacramental, sin estudiar o al menos meditar las diferentes posturas de la Iglesia respecto a los múltiples aspectos de la vida diaria, sin reunirse con hermanos a celebrar la fe, sin hacer serias acciones concretas por amar a sus semejantes haciéndose prójimo de ellos.
En otras palabras, son gente que cree que porque les echaron agua en la cabeza cuando aún no tenían uso de razón, o porque sacaron la lengua para recibir a Jesús sacramentado cuando era lo “socialmente debido” a su corta edad, o porque recibieron una suave cachetada episcopal en su adolescencia –o para poder casarse-, o en el mejor de los casos por haber llegado frente a un altar a declarar delante de Dios y de algunas personas que prometían parecerse al Señor en su acto de fidelidad mutua como lo hizo Cristo con su Iglesia, cosa que en muchos de los casos está bastante distante de lo que viven de puertas para adentro…; por esas razones realmente están convencidos de que son cristianos – católicos. ¡No nos llamemos a engaños! Eso no tiene nada que ver con lo que en verdad es vivir en comunidad.
2.3 La ráfaga de Viento impetuoso. Detengámonos en algunos aspectos importantes de esta primera descripción de lo que sucede en Pentecostés. Lo primero es que es una experiencia repentina que proviene del Cielo; pareciera que con esto san Lucas nos hiciera saber que la iniciativa de este cumplimiento definitivo de la Alianza es tomada por Dios -como siempre sucede-, y que el ruido de esa ráfaga es como la voz de Dios que quiere llenarlo todo y a todos, superando cualitativamente lo descrito en el texto del éxodo en donde sólo unos pocos fueron los destinatarios de la experiencia poderosa de YHWH.
El viento, es decir el Ruah de Dios del que nos hablan los profetas del Primer Testamento (Ez 36,25-ss; Joel 3,1-ss; etc.), es el aliento divino, es su interioridad, es la auto-comunicación de Dios que se le da totalmente a los hombres que aguardan el cumplimiento de su promesa y se mantienen expectantes de lo que Él quiere hacer en ellos y por medio de ellos para muchos.
2.4. Unas lenguas como de Fuego. Dice el texto que estas lenguas se posaron SOBRE cada uno de ellos. Este “sobre” es como si nos paráramos debajo de una sombrilla que nos protege todo el cuerpo del sol o de la lluvia; digo TODO el cuerpo, no solo la cabeza. Esto me hace pensar que todas las áreas de la vida del ser humano deben tener a Cristo por cabeza. Cada aspecto de los dinamismos humanos deben ser atendidos armónica y equilibradamente [las dimensiones espiritual, afectiva, familiar, social, financiera, salud, social, laboral y lúdica], para poder decir realmente que hemos tenido un encuentro verdadero con Jesús y lo seguimos en Espíritu y verdad empezando por atender sanamente nuestra historia; de lo contrario estaremos siendo unas personas fanáticas y sin fundamento ni equilibrio existencial.
No olvides que este signo “visible” es como un fuego; es decir, que lo que hace Dios cuando derrama copiosamente su Espíritu sobre la vida del hombre es iluminarlo para sacarlo de sus oscuridades, pero también es calentarlo rescatándolo de los enfriamientos personales y relacionales que vive; pero también es acercarlo al otro, así como el experto en soldar piezas, asimismo Dios genera unidad por medio de su fuego y de esa manera espera que venzamos las divisiones. Podrías pensar cuántas otras propiedades tiene el fuego para comprender lo que con este símbolo de la acción del Espíritu Él quiere hacer en ti y en los tuyos.
No olvides también que el texto dice que estas lenguas como de fuego se posaron sobre CADA UNO DE ELLOS. Es bello entender que la experiencia de la Efusión del Poder del Cielo es para cada persona de manera particular y que la experiencia de unos (su vivencia carismática, su servicio en la Iglesia, etc.), en ningún caso es mejor que la de otro, lo único que podrá ser es diferente y complementaria.
2.5. Quedaron LLENOS del Espíritu Santo. Es maravilloso ver cómo san Lucas con una expresión tan corta, y por demás impactante, le hace saber al mundo que se ha cumplido con la promesa de la donación plena y definitiva de su vida divina al mundo.
Decir que ellos quedaron llenos del Espíritu Santo es decir que cada uno de ellos de manera personal experimentaron lo que es ser partícipes de la misma vida de Dios en la totalidad de historia.
Seguramente esto debe llevarnos a comprender la sanación integral tan poderosa que debieron haber vivido, la reconstrucción de su identidad personal, la novedosa mirada con la cual fueron capacitados para verse a sí mismos, a los demás y a sus circunstancias; la esperanza que ahora los embarga para poder construir un nuevo camino y una nueva manera de vivir la vida diaria. Esto es lo que yo creo que era lo prometido por YHWH cuando el profeta Jeremías dice en 31,33:
33 Sino que esta será la alianza que yo pacte con la casa de Israel, después de aquellos días – oráculo de Yahveh -: pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
Decir que ellos quedaron llenos del Espíritu es saber que como dice san Pablo a los Romanos en 5,5 ahora ellos recibieron el derramamiento del Amor de Dios en sus corazones, y que ahora podrán experimentar la Paternidad del ABBÁ en sus vidas (Cf. Ga 4,6-7), y el señorío de Jesús en su historia (Cf. 1Co 12,3).
2.6. Hablar en lenguas. Empecemos llamando la atención sobre el número de países que dice san Lucas que estaban representados por la gente que se acercó al lugar del aposento alto: 12. Pareciera que el autor sagrado presenta en esta descripción a las doce tribus del Primer Testamento como destinatarios de la novedosa manifestación del Cielo superados y plenificados cualitativamente a través de los 12 apóstoles en la Iglesia naciente y los discípulos que eran como 120.
Me parece que estas nuevas lenguas capaces de ser inteligidas por todo el diverso y variado “público” nos debería hacer trabajar en la construcción de nuevos lenguajes (¿métodos, expresiones, ardor?) para hacer palpable la Palabra de Dios que irrumpe amorosa y contundentemente en la vida de nuestros entornos personales y pastorales a través de cada uno de nosotros y de esa manera servir de válida mediación de Dios para que los seres humanos “escuchen” en su propio “idioma” LAS MARAVILLAS DE DIOS.
Mira lo que dice el querido biblista y pionero de la RCC en el mundo de habla hispana
“‘Las grandezas de Dios’ son sus intervenciones salvíficas. Y en nuestro caso, es la acción salvífica de Dios que ha resucitado a Jesús su Hijo, que lo ha glorificado y que le ha comunicado la plenitud del Espíritu. Ahora Jesús, a su vez, derrama ese mismo Espíritu sobre sus discípulos”.
No perdamos de vista que esos hombres de todas las naciones conocidas bajo el cielo estaban en Jerusalén buscando una experiencia religiosa que a la postre fue superada por aquello que Dios les concedió… UNA EXPERIENCIA SALVÍFICA. Esto me parece que es determinante. Toda esa gente que estaba en Jerusalén para cumplir con lo que estaba prescrito en la ley, ahora se encuentra con un Dios que no espera en el Templo a ser buscado por ellos, sino que a través de los suyos, les sale al encuentro para rescatarlos de una religiosidad de la letra a la experiencia de la plenificación por medio del Espíritu.
Ojalá hoy a través nuestro, mucha gente que busca vivencias religiosas se encuentre con experiencias reales del Dios que les sale al paso y les transforma la vida por completo como lo vivieron esos como 3.000 de aquel día.
Sobre este hablar en otras lenguas creo que lo más importante es que lo que hace el Espíritu Santo es capacitar al hombre para encarnar y comunicar de múltiples maneras el Amor que viene de Dios, así que yo me imagino que estos nuevos lenguajes no pueden ser otra cosa distinta de un variado abanico de matices, formas y estrategias para hacer “audible” (¿visible?, ¿palpable?, ¿sensible?), humanamente el corazón de Dios a través de quienes reciben la efusión del Bautismo en el Espíritu.
2.7. Se congregan los pueblos, escuchan las maravillas de Dios y piensan que están borrachos. Pareciera que san Lucas tiene muy presente el famoso relato del libro del Génesis en el capítulo 11 que conocemos como la Torre de Babel, y a partir de ese imaginario colectivo narra que lo que produce el Espíritu Santo –a diferencia de lo que generan los intereses humanos cuando son movidos al margen de la voluntad de Dios-, es que ya no se dispersan las personas sino que se CONGREGAN, se reúnen, se genera unidad, además todos ellos ahora escuchan el Kerygma, la Buena Nueva de Dios que es proclamada por aquellos que hasta hace unas horas estaban encerrados y temerosos.
Es hermoso leer en este momento lo que el santo padre Francisco le dijo a los miembros de la Renovación Católica Carismática de Italia (y a otras personas de cerca de 55 países del mundo), que se congregaron en el estadio olímpico de Roma el 01 de junio del 2014. Les dijo entre otras cosas lo siguiente:
“Salid a las calles a evangelizar, anunciando el Evangelio. Recordad que la Iglesia nació ¨en salida¨, aquella mañana de Pentecostés. Acercaos a los pobres y tocad en su carne la carne herida de Jesús. Dejaos guiar por el Espíritu Santo, con esa libertad; y, por favor, no enjaular a Espíritu Santo. ¡Con libertad!”.
Tener la experiencia de Pentecostés es salir hacia el otro, especialmente hacia aquellos que sufren y están heridos por múltiples razones y en ellos ver a Jesús y amar a Jesús ahí, sin importar lo que digan de nosotros, incluso como lo que dijeron de Pedro y de los otros… que estaban Borrachos.
Y Justamente como ninguna palabra sobra en la Sagrada Escritura, esta idea de que los discípulos estaban borrachos me hace pensar en que seguramente ustedes y yo hemos tenido la desagradable experiencia de ver en alguna parte a un borrachín. Es ese típico personaje que estando sobrio es serio, tranquilo, reposado, incluso hasta introvertido, pero con unos tragos en la cabeza se sube sobre la mesa, se quita la corbata, le echa piropos a todas, etc.; o en otro de los casos es el tipo extrovertido, chistoso, alegre, que con unas copas entre pecho y espalda se puede ver en una mesa llorando abrazado a sus amigos diciéndoles que los ama, que no son sus amigos sino sus hermanos, que lo perdonen por x y por y, etc. Con esto lo que pretendo esbozar es que una persona ebria se muestra como realmente es, sin máscaras.
Qué bello sería que nosotros, llenos del poder del Espíritu santo nos emborracháramos de amor que se nos “sale por los poros” y que nos habilita para construir nuevas relaciones basadas en la transparencia y la autenticidad ya que “un borracho es como es…”.
Me parece que vivir Pentecostés es también estar plenamente convencidos de que el llamado que se nos hace es a ser auténticos y genuinos, es decir a valorar nuestra propia historia y descubrir que ella, con todo y sus luces y sombras, ella es el lugar donde Dios nos salva y desde donde se hace el seguimiento de Jesús en el poder del santo Paráclito.
Después de lo dicho hasta aquí solo me resta pedirle a Dios que nos permita hacer vida lo que San Juan Pablo II le dijo a los líderes de la R.C.C. de Italia el 29 de mayo de 2004:
“Gracias al movimiento carismático, muchos cristianos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, han redescubierto Pentecostés como realidad viva y presente en su existencia cotidiana”.
El mismo san Juan Pablo II dijo en marzo de 2004 lo siguiente:
“Deseo que la espiritualidad de Pentecostés se difunda en la Iglesia, como empuje renovado de oración, de santidad, de comunión y de anuncio”.
A manera de conclusión te transcribo un párrafo escrito por el querido padre Raniero Cantalamessa:
“Cuando escuchamos con fe lo que se realizó en el cenáculo cincuenta días después de la Pascua, el nuestro no es un simple narrar o escuchar. Por su naturaleza, por la naturaleza de la palabra de Dios que es `viva y eficaz´, tiende a renovar, a hacer de nuevo presente y operante lo que entonces se realizó. Así como entonces, según está escrito, `quedaron todos llenos del Espíritu Santo´, también ahora debemos tender nosotros a quedar `todos llenos del Espíritu Santo´. Éste es el verdadero objetivo de nuestro hacer memoria de Pentecostés, un objetivo `espiritual´ y no puramente histórico”.


